Responsable de Proyectos
Una de las cosas que más me costó entender cuando estudiaba fue la diferencia entre inbound y outbound marketing. No porque su definición sea enrevesada, sino porque siempre me pareció que no se ajustaba del todo bien a una realidad bastante más compleja. Sobre todo, porque Google Ads no es outbound marketing… o sí. Es complicado.
Hoy no pretendo sentar cátedra ni dar respuestas definitivas, pero sí me gustaría hacerte entender mi punto de vista. Y de paso, apagar el zumbido que provoca la palabrita. Porque outbound marketing es un concepto que podría tener sentido en reuniones internas de una agencia de marketing, pero no de cara al cliente final.
Lo primero es lo primero: Definamos inbound y outbound marketing
Muchas webs dedican artículos enteros a describir qué es el outbound marketing, sus características y sus ventajas. Te voy a describir los dos en un par de líneas, porque en el día a día no necesitas mucho más:
- Outbound marketing: Si sabes un poco de inglés, es “marketing hacia fuera”, aunque lo solemos traducir como marketing de interrupción. Son acciones dirigidas a un público sin una solicitud previa. Por ejemplo, la publicidad en televisión o gritar en medio de la calle con un megáfono.
- Inbound marketing: Es el “marketing hacia dentro”, el marketing de atracción. Hay una acción, pero no se dirige a nadie sino que es la audiencia quien se mueve hacia ella, normalmente por interés o utilidad. Las estrategias de contenidos cumplen esta función, sea creando publicaciones en un blog digital o diseñando catálogos y dejándolos en un buzón. Y sí, más adelante te explico por qué es inbound y no outbound.
Ambos términos fueron acuñados por Brian Halligan y Dharmesh Shah en su libro Inbound Marketing. No te preocupes, no hacen falta más de 200 páginas para definirlos y desde 2009 las cosas han cambiado bastante, pero precisamente por eso es importante entender un pequeñísimo detalle: no se trata de conceptos naturales. Son contenedores arbitrarios con límites más o menos definidos que, con el paso de los años, necesitan ser revisados y actualizados.
Por ahora nos vamos a quedar con esta idea: outbound marketing eres tú aproximándote a tu público, lo que te da alcance, control y resultados más rápidos mientras el inbound marketing es atraer a tu público de una manera más sutil, obteniendo menor coste, leads más cualificados y construyendo relaciones a largo plazo.
Y si solo quisieses saber qué es cada una de estas estrategias digitales, ya estaría; no es imprescindible para crear tu propia estrategia digital. Pero si en este momento nos preguntásemos si un reel o vídeo de TikTok es una acción outbound o inbound, seguramente llegases a esta conclusión:
- No interrumpe estrictamente a tu público, pero ese público tampoco ha pedido ver tu contenido.
- Transmites tu mensaje de manera directa, pero no controlas a qué público llega.
Estoy jugando a ser abogado del diablo. Si a mí me preguntasen, diría que preparar un reel es estrategia de contenidos y, por tanto, inbound marketing. Pero al mismo tiempo, la estrategia de contenidos muchas veces roza el outbound marketing.
Un área gris cada vez más amplia: la clasificación se complica
Si el ejemplo anterior te ha parecido pretendidamente ambiguo, no te falta razón. La definición de estos conceptos ha ido variando desde su creación porque sus límites estrictos se han fraguado como una cadena de teléfono estropeado: un becario que entra a una agencia donde se considera publicar artículos en prensa (sea más o menos correcto) como outbound podría llegar a su siguiente trabajo arrastrando el límite… Y eso no tiene en cuenta un problema mucho más grande: los tiempos cambian.
Mientras la tecnología avanza y surgen nuevas acciones para adaptarse, poco a poco un marco bien definido empieza a diluirse. Pongamos por caso Google Ads.
Anunciarte en Google Ads técnicamente es una acción de outbound marketing, y si solo tuviésemos en cuenta los anuncios de display claramente sería una acción orientada en esta dirección. ¿Pero sabes lo que pasa? Que los resultados patrocinados en la parte superior del buscador la mayor parte de las veces no interrumpen la navegación, sino que responden a ella. Es más, no dependen exclusivamente de quién pueda pagar más sino también de qué contenido es más útil; el famoso quality score no exige solo un buen anuncio, sino también que tu landing page esté integrada en una estrategia de contenidos seria.
Y podrías decirme que no necesitas una estrategia de contenidos porque todo lo que importa en el quality score es la landing en sí misma, pero aun si no tuvieras blog, redes sociales o correo electrónico, construir esa landing es una estrategia de contenidos.
El momento en que tu estrategia de outbound marketing requiere de pensar acciones de inbound marketing, quizá acabas de entrar en un terreno pantanoso donde estos términos pierden relevancia, al menos entendidos de manera estricta.
Sin embargo, no es el único caso. Tenemos, por ejemplo:
- Meta ads, que es una plataforma pensada para outbound marketing pero los contenidos se integran de manera orgánica dentro de Facebook, Instagram y Threads. De hecho, si en lugar de centrarnos en el medio nos centramos en el formato, se trata de contenidos tan dirigidos a una audiencia concreta que tienden a ser relevantes para la audiencia que recibe el anuncio.
- El e-mail marketing es claramente una acción de outbound marketing, pero si tus receptores han aprobado explícitamente esa comunicación estamos ante acciones de inbound marketing. Incluso algunas comunicaciones resultan bastante discutibles, como el seguimiento de carritos abandonados, no se puede considerar outbound estricto pero tampoco es inbound.
- Los catálogos de ofertas del supermercado son una forma de comunicación analógica, dirigida a la puerta de tu casa, sin petición previa y que no responden a una intención de búsqueda… ¿O sí? Aunque el término de inbound marketing en origen nació para diferenciarse de la publicidad analógica (si lo piensas, casi cualquier acción de este tipo encaja como marketing de interrupción), las comunicaciones comerciales de un supermercado ocupan un espacio particular: primero porque no interrumpe a su público sino que los catálogos aparecen en un buzón, muchas veces en la propia calle y, más importante, nacen como una respuesta a miles de personas explorando y comparando manualmente precios en distintos establecimientos. Muchos de ellos llegaron a incluir recetas, consejos y propuestas de presentación de productos, generando un gran valor añadido que a mí me impide considerarlos outbound marketing en un sentido estratégico.
Estos casos tienen en común una cosa: su naturaleza dentro de una u otra tipología es inconsistente. Da igual la postura elegida, tanto catalogarlo como acciones inbound como outbound es susceptible de discusión.
El inbound marketing ha cumplido, hace falta un marco nuevo
Sí, todo este camino nos encaminaba a una conclusión lógica: la dicotomía de inbound/outbound como marco estratégico se está quedando muy corta. Es cierto que a nivel básico sirve para orientar determinadas acciones y estructurar departamentos, pero de cara al cliente y al consumidor está muy lejos de describir realidades con precisión. Sin embargo, hace algún tiempo que me ha cautivado la idea de demand generation vs lead generation o, lo que es lo mismo, generación de demanda contra generación de leads.
La teoría dice que el marco de generación de demanda y leads se aplica solo a estrategias de Paid Media (Google Ads, Meta Ads, etc). También dice que es un complemento a la idea del inbound marketing… Pero a mí me parece que, abriendo un poco la definición, es el reemplazo perfecto. Pero… ¿Por qué? Atento a esto, que es un poco (muy poco, lo prometo) técnico:
- Demand generation: Literalmente se traduce como generación de demanda. Tradicionalmente comprende todas las acciones Paid Media dirigidas a convertir tu marca en un proveedor confiable. En un embudo de marketing cubre las etapas de consciencia y consideración, buscando presentar la marca y el producto o servicio como una alternativa razonable.
- Lead generation: En español es generación de prospectos, aunque nadie los llama así, por lo que entenderás que ceda levemente al SEO y siga usando “leads”. Dentro del embudo se encarga de la fase de decisión, aunque sería justo conceder que en gran medida, en los procesos de venta online, la generación de leads conduce a la fase de acción (la compra, vaya). Es importante mencionar esto porque muchos negocios online no tienen un departamento de ventas, por lo que las acciones de cierre dependen íntegramente del anuncio, la página de destino y la experiencia de usuario.
Ignorando la parte de Paid Media, la captación de demanda es todo el contenido educativo, informativo y de entretenimiento, pero también el e-mail marketing, artículos técnicos de blog, las newsletters… Todo lo que sea en esencia estrategia de contenidos, lo que podría incluir ciertos anuncios para promocionar guías gratuitas o newsletter. En principio no pides nada a cambio, pero hay cierto límite difuso que vas a ver más adelante.
La captación de leads, por su parte, cubre todas esas acciones orientadas a evaluar, filtrar y cualificar una parte de tu audiencia para conseguir que se convierta en cliente. Combina acciones orgánicas como tutoriales o comparaciones de producto y testimonios con acciones promocionadas, que tienden a ser anuncios en Google Ads o Meta Ads. Como quien dice, recoge lo sembrado en la fase de generación de demanda.
En medio de estos dos océanos están las acciones combinadas: una guía de SEO normalmente pedirá datos básicos para descargar, y vendrá acompañada de acciones de e-mail marketing. Si tuvieses un buen CRM, usarías la apertura y clic en enlaces de esos e-mails para medir el “calor del lead” y poco a poco, quizá, lanzarías correos de captación de leads. Esto no es una construcción teórica, es parte de una campaña de Semana Santa que programé para una agencia de viajes especializada en 2024 y funcionó bastante bien. Contigo también puede funcionar si me llamas, por cierto.
La pregunta es clara: ¿dónde empieza la captación de leads y dónde termina la de demanda? Cuando las acciones se convierten en parte de un proceso resulta difícil trazar la línea. Para hacerlo, lo ideal es basarse en la intención del prospecto a la que responde la acción. Pero de intenciones te hablaré otro día, que por hoy ya nos hemos extendido bastante.
Una última cosilla antes de irnos
La retórica inbound-outbound nació con una vocación derogativa de cara al marketing tradicional, y aunque con el tiempo su significado ha evolucionado mientras la estrategia digital ganaba peso, ha ido dejando flecos abiertos que he querido comentarte hoy.
Lo que me gusta no obstante del díptico generación de demanda-generación de leads es que, con un ajuste mínimo, se convierte en una estructura sólida que aplica a todo el proceso de conversación digital. Más importante, cambia el enfoque de una pregunta esencial: ya no es “¿cómo quiero acercarme?” sino “¿qué objetivo persiguen mis acciones?”. Aun con sus áreas grises, saber si buscas reconocimiento de marca o performance te permite generar equipos segmentados por perfiles de approacher (personas con capacidad de generar confianza) y closers (hábiles para la venta), configurando experiencias de usuario no solo mejor guiadas sino también más orgánicas.
Y si quieres saber por qué divido los equipos de marketing como un departamento de ventas… Espero tu llamada.