Si sigues este blog seguramente te hayas dado cuenta de una cosa: no es difícil hacer cosas, lo difícil es hacer las cosas bien. Es más, muchas estrategias digitales fallan no por falta de acción, sino por ciertos errores de marketing que vemos en muchas empresas, da igual su tamaño y su sector.
Responsable de Proyectos
¿Y sabes por qué tanta gente comete estos errores? Porque parecen decisiones lógicas, incluso acertadas. Pero el marketing no siempre es tan intuitivo como parece, así que vamos a repasar cinco errores que pueden arruinar tus campañas.
Y cómo solucionarlos, claro.
1. No definir correctamente a tu público objetivo… O no tenerlo, directamente
Si me preguntas a mí, al formular una estrategia de marketing digital, tener claro tu público objetivo es casi más importante que definir tus objetivos de crecimiento. Al fin y al cabo, cuando intentas impactar a todo el mundo tu mensaje se vuelve genérico, plano y fácil de ignorar. No es una cuestión creativa, es estratégica: sin foco, no hay relevancia.
Este es uno de los errores en tu estrategia digital más graves: Hace un tiempo, colaborando con una agencia de viajes, descubrimos que ignoraba un detalle clave: Sus anuncios de Meta llegaban sobre todo a hombres, pero el 60% de sus compradores eran mujeres. En esencia estaba lanzando mensajes al vacío y sin una intención clara. Y eso, colega, va a generar impacto nulo, encareciendo cada clic en tus campañas y reduciendo en gran medida tu alcance orgánico.
Por suerte es fácil de solucionar
Ponle cara a tu público ideal. Puede ser cualquier persona real, como tu hija o Nicolas Cage, pero también una persona imaginaria que podría comprar tu producto. Con eso:
- Segmenta según los rasgos que lo definen (edad, posición económica, gustos)
- Estudia el problema que tiene y tu producto resuelve
- Responde: ¿Por qué debería escucharte esa persona?
Si te interesa, hace poco subimos un artículo para aprender a crear tu buyer persona. Podría servirte para profundizar en el tema. Cuanto más específica sea tu perfilación, más fácil te será enfocar tu mensaje.
2. No sirve de nada estar por estar: no elijas los canales antes de pensar en estrategia
Llega un momento en la vida de cualquier empresa en la que un jefe quiere abrir un TikTok. Cuando esto sucede cerca de mí siempre pregunto: “¿Qué vas a hacer con él?”. Fue bastante gracioso ver al dueño de un mesón castellano encogerse de hombros la última vez.
Anécdotas aparte, decir que “hay que estar en Instagram” o en cualquier otra red social sin que esto responda a un motivo es uno de los errores estratégicos más comunes que puede cometer una empresa. Una buena estrategia de marketing digital debe nacer siempre desde el objetivo, el público y el mensaje. Nunca desde el canal.
Por suerte es fácil de evitar
Si comienzas tu estrategia de crecimiento por los canales, es probable que estés cometiendo también el error anterior, y con cada nuevo canal que elijas esto se amplifica. Corregirlo implica una auditoría previa de canales, contenido e imagen. Sin embargo, evitarlo es muy sencillo. Tan solo necesitas saber:
- Qué quieres conseguir
- A quién te diriges
- Qué necesitas comunicar
Luego, elige los canales que mejor encajen con esas variables.
3. Publicar sin una estrategia de contenido clara. El contenido requiere planificación
Hace unos años llevé las redes sociales de un hotel. Tenía un calendario aprobado de publicaciones, dedicaba bastantes recursos a hablar de la ciudad en la que estaba y un día mi jefe llegó para decirme: “no somos guías turísticos”. Tuve que explicarle lo que te voy a contar ahora:
Necesitas una estrategia de contenido clara pensada para cada momento del embudo de ventas, ya que, según la relación entre cada individuo y tu marca cambia la forma de comunicar, el contenido que hay que ofrecer y, más importante: si son susceptibles a comprar o no. Las campañas que no tienen esto en mente desde el principio generan ruido, consumen recursos y, peor aún, no construyen nada. Si no hay un motivo tras cada acción estás perdiendo la oportunidad de acompañar a cada usuario en su proceso de decisión.
Este proceso, aunque se puede dividir y especializar un poco más, consta en esencia de tres etapas:
- Hacer que el cliente te descubra (TOFU): contenido educativo o inspiracional. Buscas que te conozcan y generar cierta curiosidad.
- Generar confianza (MOFU): contenido un poco más orientado al producto, pero más branded content que publicidad tradicional (si no sabes qué es el branded content, te dejo este artículo por acá). Quieres fijar al espectador casual, convirtiéndolo en tu audiencia estable.
- Convertir (BOFU): Ya tienes una audiencia fiel, en este punto quieres que genere ventas. Llamadas a la acción directas, hablar de precios… Es importante, pero también el último paso.
Esto no garantiza que vayas a conseguir un éxito viral, pero sí va a evitar que tus publicaciones resulten erráticas y te beneficiará mucho de cara a futuras campañas de pago.
4. No estás midiendo tus resultados de manera adecuada
Hace nada presenté un estudio de mercado a un cliente y la respuesta me ofendió a nivel personal: “eso ya lo sabíamos”. Y permíteme que te diga, por si tú piensas lo mismo, que no. No lo sabes: sin datos, son sospechas. Y no puedes basar tu estrategia en sospechas, así que me interesa mucho que entiendas la importancia de medir adecuadamente.
El análisis de datos no solo te va a permitir adecuar tus campañas de marketing de manera más eficiente o minimizar riesgos. También te va a dar un margen de respuesta mayor ante amenazas, información de qué productos funcionan y qué público concreto es más susceptible a convertir.
Con eso en mente, deberías definir las métricas más relevantes para tu negocio. Puedes dividirlas en los siguientes bloques:
- Tráfico (impresiones, clics, tiempo de navegación)
- Conversión (tasa de conversión, valor medio de conversión)
- Coste (coste por adquisición, coste por conversión)
- Rentabilidad
En algunas actividades más tradicionales (restauración, alimentación al por menor) puede ser difícil extraer datos de manera automática o con tanta precisión como los negocios digitales. Es importante que, para esos casos, implementes un sistema de medición manual que te permita tomar decisiones más informadas.
También que, si necesitas ayuda, contactes con nosotros.
5. Querer resultados ya. No existen los resultados inmediatos
Tus resultados de marketing pueden ser dos de los siguientes: buenos, rápidos o baratos. Pero nunca los tres a la vez. Y te voy a explicar por qué:
Canales como el SEO y otro contenido orgánico pueden dar buenos resultados y son relativamente baratos de alimentar, pero requieren tiempo. Incluso las campañas de pago, sin una buena base orgánica o un trabajo de investigación previo, podrían no dar los resultados esperados.
En este aspecto, no debes confundir las acciones con la estrategia a largo plazo. Una acción puede ser inmediata y dar buenos resultados, pero nunca serán tan buenos como podrían si no está enmarcada dentro de una estrategia bien construida.
Para esto deberías diferenciar entre
- Acciones a corto plazo (paid media, promociones)
- Estrategias a largo plazo (SEO, branding, contenido)
También deberías ajustar tus expectativas en consecuencia. No todo tu contenido va a ser viral ni todas tus campañas van a tener un ROI desbordante.
Si te fijas, todos estos errores tienen algo en común: falta de claridad. Sobre el cliente, sobre el objetivo, sobre el mensaje o sobre los datos. Y sin claridad, cualquier acción pierde eficacia.
El marketing no va de hacer más cosas, va de hacer las cosas bien. Si evitas estos cinco errores, no solo mejorarás tus resultados, también optimizarás tus recursos y construirás una estrategia mucho más sólida.
Y eso, a largo plazo, marca toda la diferencia.